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viernes, 6 de junio de 2008

FALLECIÓ EL POETA EUGENIO MONTEJO

Su nombre verdadero era Eugenio Hernández, nacido en Caracas en 1938; Eugenio Montejo falleció el día de ayer, en horas de la noche, en el Centro Policlínico Valencia (La Viña), donde permanecía recluido desde la semana pasada. Tuvimos oportunidad de conocerlo en septiembre de 2004, durante la realización de la III Feria del Libro UNICA en Maracaibo, y hoy lamentamos su desaparición física, aunque sabemos que su obra y su legado a la literatura venezolana y latinoamericana trascenderá a través de los años.
Poeta y ensayista venezolano, se caracterizó por la rica gama textual y el gran dominio de las formas, constituyéndose en un gran representante de la poesía suramericana. Publicó, entre otros, los libros: "Elegos" en 1967, "Muerte y memoria" en 1972, "Algunas palabras" en 1977, "Terredad" en 1978, "Trópico absoluto" en 1982, "El taller blanco" en 1983, "El cuaderno de Blas Coll" en 1981 y "Alfabeto del mundo" en 1986. Fue autor también de importantes ensayos, tales como, "La ventana oblicua" en 1974. Su poesía, esa que dicha en sus propias palabras "se trataba de un melodioso ajedrez que jugamos con Dios en solitario" durará muchísimo más que el hombre, brillará aún más allá que la llama de la más incandescente vela.
Ensayista prolífico y poeta de primera categoría, Montejo fue objeto de múltiples reconocimientos internacionales por su obra. En el ámbito nacional, recibió el Premio Nacional de Literatura en 1998. Posteriormente, fue galardonado con el Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo otorgado por el gobierno mexicano, uno de los reconocimientos más importantes del mundo literario latinoamericano.
Se dedicó a escribir poemas largos, en los que impera un espíritu de júbilo por la vida en la tierra, que acuñó en un nuevo término para el idioma castellano: terredad.
Su más reciente poemario, Fábula del escriba (2006) fue publicado en España y México, pero no ha sido reproducido editorialmente en Venezuela, al igual que sus obras completas.
Fue reconocido como un gran lector, orador y expositor, además de haber cultivado el gusto por los idiomas extranjeros. Se ganó la fama de poder expresarse en un castellano considerado como uno de los más pulcros.
Quizás su obra logró la mayor trascendencia fuera de las fronteras venezolanas con la mención que de un poema suyo hace el actor Sean Penn en la película 21 Gramos del director mexicano Alejandro González Iñárritu: "La tierra giró para acercarnos/giró sobre sí misma y en nosotros/ hasta juntarnos por fin en este sueño", fue el extracto de los versos que dieron la vuelta al mundo a través de la pantalla grande.
Montejo le dijo en el 2002 al diario El País de España que las palabras de amor "estaban un poco cansadas. El poema de amor plantea el riesgo de la nadería y el lugar común". Quizás por eso se refugió en la sensualidad de las formas para describir al universal sentimiento, partiendo del punto de que "no siempre lo que interesa a dos, interesa a otros". Fueron sus Papiros amorosos la mayor expresión de que el amor se toca, se presiente y se respira en la fusión de cuerpos "que se alejan a lugares extraños y desconocidos".
El representante del postvanguardismo plasmó también en su poesía su nostalgia por la transición de la economía agraria venezolana a la petrolera. " Tan altos son los edificios que ya no se ve nada mi infancia", reza uno de sus versos que anticipa la conclusión de que vivimos "la era de después de los dioses y de después de la ciudad".
La tierra, esa misma que giró para acercarlo a la memoria y el corazón de millones de seguidores de sus letras, hará lo propio para conservar un legado. Su paso por el planeta cerró un capítulo, pero permanecerán sus palabras que nos recuerdan ahora como nunca "cuánta vida nos guarda la tierra todavía, cuando mañana se despierte".
http://es.wikipedia.org/wiki/Eugenio_Montejo
http://www.epdlp.com/escritor.php?id=2058
http://www.elpais.com/articulo/narrativa/MONTEJO/_EUGENIO/Siempre/necesitamos/decir/nuevo/palabras/amor/elpbabnar/20020622elpbabnar_20/Tes/ http://literanova.eduardocasanova.com/index.php/2007/08/22/eugenio_montejo_bitacora_del_alma http://www.literaturas.com/EMontejoLC.htm
http://www.saltpublishing.com/books/smpt/1844710335.htm

viernes, 21 de marzo de 2008

MURIÓ ARTHUR C. CLARKE, MAESTRO DE LA CIENCIA FICCIÓN

COLOMBO (AFP) — El escritor británico de ciencia ficción Arthur C. Clarke falleció el miércoles en un hospital de Sri Lanka a los 90 años de edad, informó a la AFP su secretario Rohan de Silva.
Autor de obras de divulgación científica y de ciencia ficción desde los años 50, como las novelas utópico/humanistas El fin de la infancia, La ciudad y las estrellas, Cita con Rama, y Fuentes del paraíso , además del relato breve El centinela, libro que inspiró a Stanley Kubrick la película 2001: Una odisea del espacio., Clarke había sido internado varias veces en el hospital por una insuficiencia respiratoria desde su 90 cumpleaños, celebrado en diciembre.
"Sir Arthur acaba de fallecer en el hospital Apolo" de Colombo, indicó Da Silva.
Clarke previó desde 1945 que el futuro de las telecomunicaciones pasaría por el desarrollo de los satélites geoestacionarios y en otro de sus relatos cortos intuyó lo que años más tarde se conocería como internet.
Escribió más de 80 libros y, a lo largo de su obra, transmitió el mensaje de que los avances científicos podrían mejorar a la humanidad.
"2001, una odisea del espacio" (1968), de Kubrick, marcó un punto y aparte en el cine de ciencia ficción, a partir de un relato escrito por Clarke en 1951, llamado "El centinela", que más tarde se convirtió en una novela.
En el filme, el sistema de control de una nave espacial se rebela contra los hombres que lo manejan.
Pese a su fama, los expertos consideran que el mayor logro literario de Clarke no es ese título sino otros como "El fin de la infancia", "La ciudad y las estrellas" o "Cita con Rama".
"Su funeral se celebrará probablemente el sábado",
en el cementerio de Colombo, indicó su otro secretario, Nalaka Gunawardena.
"Estamos esperando la llegada de los miembros de su familia, venidos de Gran Bretaña y Australia, que ya están en camino", añadió.
La salud del escritor se deterioró bruscamente en las últimas semanas y en el momento de su muerte se encontraba en el hospital.
Clarke había festejado su 90 cumpleaños el 16 de diciembre deseando la paz para su país de adopción, Sri Lanka, donde se estableció hace 50 años y donde incluso hay una academia científica que lleva su nombre.
En aquella ocasión, el escritor sopló la única vela colocada sobre su tarta de cumpleaños durante una fiesta organizada por el gobierno y en la cual participó el jefe de Estado, Mahinda Rajapakse.
"Mi deseo profundo sería asistir a la instauración lo más rápido posible de la paz en Sri Lanka", dijo, refiriéndose al conflicto que enfrenta Colombo con la guerrilla tamil, que ha dejado decenas de miles de muertos.
"Soy consciente de que no basta con desear la paz y que hace falta trabajo duro, valor y tenacidad" para conseguirlo, añadió.
El escritor, en una especie de despedida o testamento como si previera que su vida estaba a punto de apagarse, manifestó de nuevo en aquella ocasión su deseo de que nuestra civilización obtenga un día la prueba de la vida extraterrestre y pidió el uso de combustibles menos contaminantes.
Atado a una silla de ruedas en los últimos 30 años de su vida, debido a una poliomielitis que sufrió en la infancia, Clarke aseguró a sus lectores, en una especie de declaración de adiós que grabó en diciembre, que se marchaba tranquilo.
"Tras haber cumplido 90 órbitas alrededor del Sol no me quedan demasiados reproches ni ambiciones", afirmó.

domingo, 16 de marzo de 2008

"EL PRINCIPITO" Y LA LUFTWAFFE

Un octogenario expiloto alemán de la Luftwaffe, con nombre y apellido de siniestras resonancias (Horst Rippert) ha anunciado que fue el responsable de la muerte de Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944), autor del relato infantil El Principito. "Lo derribé yo", ha dicho con el tono de quien reconoce que en su inconsciente adolescencia mató a un ruiseñor a pedradas. Sabíamos que el piloto escritor se había estrellado en el mar -habían aparecido los restos de su aparato en las redes de los pescadores-, pero no la causa. Acaso un infarto, problemas con la máscara de oxígeno o suicidio. Finalmente, resulta que lo cazaron. Ningún derribo puede ser tan poco honorable, tan triste. Saint-Exupéry era ya un piloto viejo, veterano de Aéropostale, de los Andes, del norte de África, cubierto de heridas: había caído tantas veces, en el Sahara en 1935, sobre las arenas doradas -por las que hubo de caminar durante días-; en Guatemala, en 1937, sobre la selva. No creía en la heroicidad de la guerra: "la guerra no es una aventura, es una enfermedad, como el tifus", decía.
Su mirada a través del cristal de la cabina no era la de uno de esos sanguinarios cazadores, 'young bloods', aves de presa ansiosas de pintar marcas de aviones enemigos en su fuselaje. Saint-Exupéry, en misión de reconocimiento, no buscaba rivales, volaba, se fijaba en el sol, en el viento, en las estrellas, en la disposición de las nubes y en las extrañas formas que éstas adoptan. Inventaba historias, soñaba. No albergaba demasiadas esperanzas sobre su futuro.
Cuando el depredador alemán, a bordo de un avión caza Messerchmit ME-109 lo encontró sobre el Mediterráneo, cerca de Toulon, no tuvo más que colocarse a su espalda y apretar el disparador de sus cañones. Una presa fácil. Súbitamente arrebatado del cielo, Saint-Exupéry cayó, junto con su bimotor Lightning P-38 como una estrella fugaz; plata ardiente siseando al encontrarse con el mar.
Hay algo que nos conmueve en la caída de todo aviador -criaturas del aire desprendidas de su elemento, revelada su fragilidad-. Manfred Von Richthofen cayó, cayó Douglas Bader -el legendario piloto sin piernas de la RAF-; cayó sobre su amada África Dennis Finch-Hatton, el amante de Karen Blixen, en un aeroplano Gipsy Moth igual que el del conde Almásy de El paciente inglés. Cayó sobre el ignoto Pacífico la bella Amelia Earhart -su misterio aún no ha sido desvelado-. Alas efímeras. Ícaros todos. Pero ninguno como Saint-Exupéry, porque con él viajaban la poesía, los baobabs y las rosas, y ese pequeño príncipe que le salvó una vez de las dunas, pero que no pudo hacer nada contra los crueles proyectiles de Horst Rippert y la negra sombra de la guerra y de la Luftwaffe.
JACINTO ANTÓN - Diario El País. España - 16/03/2008
http://es.wikipedia.org/wiki/Antoine_de_Saint_Exup%C3%A9ry
http://www.swissinfo.ch/spa/internacional/detail/Un_piloto_alem_n_cree_que_fue_el_quien_abati_a_Saint_Exupery.html?siteSect=143&sid=8862689&cKey=1205686619000&ty=ti
http://afp.google.com/article/ALeqM5hHZZtXHl4myWwiV4pNoiuTEGPMpg http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_3609000/3609047.stm
http://www.proverbia.net/citasautor.asp?autor=290

domingo, 13 de enero de 2008

FALLECIÓ EL ESCRITOR ADRIANO GONZÁLEZ LEÓN

Caracas, 13 enero (RT) El conocido escritor venezolano y profesor universitario Adriano González León, una de las grandes plumas de nuestro país, falleció ayer sábado 12 en la tarde, en Caracas, víctima de un infarto, mientras comía en un conocido restaurant del Este capitalino.
Nacido en Valera, estado Trujillo, el 14 de noviembre de 1931, González León se graduó de abogado en la Universidad Central de Venezuela, donde además fue profesor de literatura en la Escuela de Letras de la Facultad de Humanidades y Educación.
Sus primeras incursiones en la literatura fueron como cuentista, con las obras Las Hogueras más Altas (1959), Asfalto-Infierno (1963) y Hombre que daba Sed (1967), donde describía ambientes urbanos y campesinos sombríos y dramáticos. Ampliamente conocido por sus cuentos y novelas, en 1968 obtuvo el premio "Biblioteca Breve" (Barcelona) con su obra País Portátil (publicada por Ediciones Seix Barral, España). Asimismo, formó parte del grupo Sardio, integrado por escritores y artistas plásticos, el cual editó la revista homónima, señalada por su compromiso político revolucionario, y posteriormente formó parte del grupo llamado República del Este, junto a otros escritores venezolanos de gran valía como Orlando Araujo, Caupolicán Ovalles y Ludovico Silva, ya fallecidos. Además editó Huesos de mis huesos (1997), Damas (1979), De ramas y secretos (1980), El libro de las escrituras (1982), Solosolo (1985), Linaje de árboles (1988), Del rayo y de la lluvia (1991), El viejo y los leones (1996) y Viento Blanco (2001), así como su novela Viejo (1995) de la cual tuvo como su mejor crítico nada menos que a Gabriel García Márquez, quien dijo de ella: "es la novela que me hubiera gustado escribir...".
En entrevista publicada en el diario El Nacional, el 3 de octubre de 2007, afirmó: "Aunque nunca podré ganarme un apelativo tan noble como el de ‘El manco de Lepanto', creo que sí llegaré a ser llamado `El cojo del Alto Escuque'".
"Uno escribe a veces por ociosidad... No encuentra nada qué hacer y entonces piensa que un pájaro está avanzando sobre la vitrina del occidente, entonces ¡coño! si el pájaro se estrella crea una conmoción y hay unas estalactitas de vidrio y una lucidez y una grandeza de tus ojos y un porvenir de espejos que se repiten y siempre buscaremos a esa amiga y princesa que se mueve por las nubes y que compite con los pájaros del más allá" (AGL)
Los restos de Adriano González León serán velados en la Funeraria Vallés de La Florida. Paz a sus restos.
Nota del Editor: Gracias, recordado Profesor, donde quiera que esté, aunque seguramente estará junto a Orlando, Caupolicán, Ludovico y Juan Rulfo, sus grandes amigos, celebrando su paso a la eternidad. Siempre recordaremos sus consejos en las aulas de la UCV, donde nos hicimos escritores gracias a su ejemplo, y en las mesas del Bar "América", donde escuchamos sus anécdotas y conocimos gran parte de la historia política y cultural de nuestro país ¡Salud Adriano!

domingo, 18 de noviembre de 2007

ESTATUA DE JAMES JOYCE (Calle O' Connell: Dublín, Irlanda)

James Augustine Aloysius Joyce (en irlandés Séamas Seoighe) nació en Dublín (Irlanda) en 1882, y muere en Zürich (Suiza) en 1941 . Narrador, poeta y dramaturgo, es considerado como uno de los escritores más influyentes del siglo XX. Su fama es debida a obras narrativas tales como Dublineses (1914), Retrato del artista adolescente (1916), y sobre todo a su obra maestra, la polémica novela titulada Ulises (1922) la cual le dio reconocimiento mundial. Su novela póstuma Finnegan's wake, (el despertar de Finnegan, 1939) cuya traducción al español fue labor de muchos años, ha sido poco reconocida, aunque todavía estudiada, por los juegos de palabras enrevesados y las constantes referencias a la lengua gaélica que aún dificultan su comprensión y análisis.
"He puesto muchos laberintos y enigmas que mantendrán ocupados durantes siglos a los profesores discutiendo sobre lo que yo quería decir. Es la única manera de lograr la inmortalidad." (sobre su novela Ulises)
“Te diré lo que haré y lo que no haré. No serviré por más tiempo a aquello en lo que no creo, llámese mi hogar, mi patria o mi religión. Y trataré de expresarme de algún modo en vida y arte, tan libremente como sea posible, tan plenamente como sea posible, usando para mi defensa las solas armas que me permito usar: silencio, destierro y astucia”. (James Joyce: Retrato del artista adolescente)

miércoles, 29 de agosto de 2007

Busto del Poeta Iraní Omar Khayyam (1040-1124) Foro Libertador. Caracas, Venezuela

"Bebo vino como la raíz del sauce
bebe el agua cristalina.
Sólo Dios es Dios y él todo lo sabe,¿eso dices?,
cuando me creó sabía que bebería vino.
Si me negara a beber
la ciencia fracasaría..."
"Un jardín, una cimbreante doncella,
un cántaro de vino,
mi deseo y mi amargura;
he aquí mi paraíso y mi infierno.
Pero ¿quién ha recorrido el paraíso y el infierno?"
"Puesto que ignoras lo que te reserva el mañana, esfuérzate por ser feliz hoy.
Coge un cántaro de vino,
siéntate a la luz de la luna y bebe pensando
en que mañana quizá te busque en vano..."
(Omar Khayyam, Rubayat)
www.khamush.com/espanol/rubaiyat.htm