Sólo reconocí tus ojos,y tu cabello de islas infinitas
en medio de la tormenta
y el bullicio.
A pesar de que te amaba,
me dejaste ir en silencio
cuando el Ponto abrió sus olas
y el Fatum cerró el camino.
Sólo quiero pedirte,
si el mar me sepulta de nuevo,
que me regales una rosa
(roja, como tus labios)
y una lágrima;
sobre el túmulo de mis huesos.



